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HISTORIAS DE MOLINOS...Y MOLINEROS

Los Galeses en la Patagonia Argentina

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Galeses en la PatagoniaCuando recreaba lo vivido en la visita al Molino de Dolavon en la “Historia” pasada, me comprometí a ampliarles lo acontecido con la Colonia Galesa en nuestra Patagonia, un capítulo de nuestra historia que en lugar de haber sido “Narrado” fue deliberada y sistemáticamente “Negado” y  creo merece con justicia una reivindicación, dándole la verdadera importancia y el protagonismo que tuvieron los galeses en la construcción y forjado de nuestra patria en  la inhóspita, despoblada y olvidada Patagonia, ya que en gran parte, esa importante porción de territorio que hoy ostentamos no hubiese sido nuestra a no ser por la abnegada presencia en los mismos de estos bravos e intrépidos colonos descendientes de los celtas.

El Molinito de Dolavon

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El Molino

Allá por fines de la década del 80, para ser más preciso a fines del año 1988, cuando mi actividad laboral transcurría en Tres Arroyos, una tarde hacia fines de año recibo en mi oficina la visita de una persona joven a quien no conocía, (dijo venir recomendado expresamente por un ex compañero de trabajo mío), este señor, con el cual luego con el correr del tiempo entablamos una buena relación, venía desde Trelew, dueño de una distribuidora y almacén mayorista , tenía interés en reflotar un proyecto para el cual decía necesitar de mi colaboración y servicios. El proyecto en sí se trataba de la puesta en valor y en servicio de un pequeño molino harinero emplazado en Dolavon, (Departamento de Gaiman) localidad distante 36 Km. de Trelew hacia el sur.

Para mí fue toda una sorpresa enterarme que había existido en algún tiempo un molino en esa zona de la Patagonia, (luego me enteré que fueron varios), ya que mis limitados conocimientos de geografía económica indicaban a la provincia de Chubut como rica en pesca, minería , cría de ganado lanar y por ende explotación lanera y la única versión que había escuchado respecto de la molinería y cultivo de trigo era la de la existencia del molino de Trevelin, ( nombre cuya traducción al castellano es ”Pueblo del Molino”), sobre el que había escuchado alguna historia en un viaje al sur en 1972.

Artesanos de la Vida

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Artesanos de la Vida

Continuando con esta serie de vivencias que trato de volcar anecdóticamente en las páginas de Periódico  Los Molinos, hoy quisiera rendir un sencillo, pero sentido homenaje a todos aquellos que, desde el silencio de sus puestos de trabajo, con esa sagacidad e intuición y el haber  tenido que transitar por una vida plagada de privaciones y obstáculos, solucionaban problemas con muy pocos conocimientos teóricos, pero con un poder de improvisación envidiable, logrando maravillas con los pocos elementos técnicos con que contaban.

Si bien en mi paso por distintos molinos me tocó vivir circunstancias que ponían a prueba la imaginación, el tesón y el ingenio, creo que las primeras vivencias en ese aspecto las comencé a descubrir en mi niñez con los logros de personas muy cercanas al seno familiar, que generaban esa sensación de admiración que dejan indelebles marcas en la formación de la persona. En esas circunstancias creo que cobra singular importancia la figura de mi padre, que lograba verdaderas  proezas con escasos elementos, por ejemplo, el haber confeccionado las llaves para todas las cerraduras de las puertas de una casa a la que habíamos ido a vivir en el año 1953, teniendo como herramientas un martillo, un corta hierros y una lima triángulo que tenía un marlo por mango. En menos de 15 días, previo el desarme de la cerraduras para poder saber la forma que debía darle al elemento, todas las puertas se cerraban con llave. Habiendo trabajado durante las noches apoyando la pieza en la pata de una silla para poder darle forma ( ya que la morsa fue una herramienta de lujo con la que contamos varios años después), bajo la escasa luz de una lámpara a querosene y luego de haber soportado el duro trabajo de 8 ó 9 horas en el campo (todavía hoy, luego de 60 años, las conservamos como un homenaje a la perseverancia y el esfuerzo). O bien confeccionar íntegramente el material necesario para iniciarse en la explotación apícola a partir de esqueletos y cajones de bebida que don Agustín le reservaba en el almacén del pueblo; como también un día, lo vi cortando y seleccionando ramas de mimbre junto al desagüe de la bomba y al preguntarle que estaba por hacer, me respondió: Voy a hacer un canasto para juntar el maíz y una canasta para la fruta, y así simplemente y sin otro conocimiento en la materia que el haber visto la canasta que traía el “Turco” Emilio cundo venía a mi casa a  comprar huevos, en el término de una semana contábamos con los dos elementos que facilitaban las tareas de la casa, con una presentación y terminación admirable, propia del mejor mimbrero del delta.

El Molino de Don Juan Nievas

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Carlos Berrueta y Don JuanMi pasión por el rally me ha llevado a pasar varios inicios de año recorriendo largas distancias, para lograr una buena ubicación a la vera de algún camino desconocido y poco transitado  para ver pasar el Dakar, que desde el 2009 nos deleita con su presencia en continente americano. Así, el caluroso 4 de enero de 2010 nos encuentra, con mi familia, alojados en Chilecito, aprestándonos para arrancar de madrugada hacia Fiambalá para ver una de las mejores etapas por el lecho polvoriento del río, de allí, al otro día el Dakar sigue su marcha a Chile a través del Paso San Francisco y nosotros nos aprestamos a planificar nuestra estadía en suelo riojano, hasta el regreso de la competencia a suelo argentino. Ese deambular devorando paisajes e históricos parajes nos llevó a Famatina, lugar cargado de historia minera con la emblemática ”Mina La Mejicana”, que hoy vuelve al tapete con la controvertida “megaminería “ tan cuestionada y con justicia resistida por los lugareños, que ven peligrar un recurso tan preciado como el agua, recurso irremplazable para sus viñedos, cultivos agrícolas y ganado. Así en la plaza de Famatina, dónde además de la Terminal de Ómnibus funciona la Dirección de Turismo, veo entre otros avisos de atractivos turísticos, uno que concita toda mi atención “Visite el Molino de don Juan Nievas en Campanas”(1).